El reto de la innovación

El reto de la innovación Es muy raro hoy en día asistir a alguna reunión corporativa en la cual no se mencione la palabra “innovación”. Pareciera que forma parte integral de la visión de las empresas y con frecuencia se constituye en uno de sus pilares estratégicos. No obstante, son pocas las organizaciones que logran[...]

El reto de la innovación

Es muy raro hoy en día asistir a alguna reunión corporativa en la cual no se mencione la palabra “innovación”. Pareciera que forma parte integral de la visión de las empresas y con frecuencia se constituye en uno de sus pilares estratégicos. No obstante, son pocas las organizaciones que logran innovaciones exitosas que realmente le generen valor a los consumidores.

¿Qué le hace falta a las organizaciones para desarrollar las capacidades requeridas para innovar de forma exitosa? A continuación expongo algunos aspectos clave, muy útiles para desarrollar una cultura enfocada hacia la innovación.

  1. Piense y actué como pequeño. La burocracia es el principal enemigo de la innovación. Las organizaciones rígidas, con estructuras y procesos complejos, están destinadas al fracaso o a depender de las llamadas vacas lecheras, productos o servicios que con frecuencia se encuentran en un ciclo maduro y que en algún momento dejarán de ser relevantes para los consumidores.

Las empresas más pequeñas tienen “hambre” de ganar mercado y esto los lleva a estructurarse de tal forma que el ciclo de desarrollo de un nuevo proyecto es menor. Uno de los primeros cambios que realizó Larry Page al regresar al mando de Google fue crear “pequeñas empresas” o divisiones independientes entre sí que le reportan directamente con el fin de lograr una mayor autonomía, flexibilidad y agilidad.

  1. Empoderar para la toma de decisiones. Las organizaciones con estructuras jerárquicas coartan la libertad de los empleados y las decisiones terminan recayendo en los mandos altos, que por lo general son personas con varios años de trayectoria. Los jóvenes ubicados en posiciones más bajas terminan solo ejecutando órdenes.
  2. Cree silos/ grupos de trabajo multidisciplinarios. Las personas no piensan en el mañana porque ni siquiera les alcanza el tiempo para hacer las tareas de hoy. La innovación no llega sola, como por arte de magia, debe ser gestionada directamente. Tener continuamente a un grupo de profesionales de diferentes áreas por un periodo de tiempo definido para el desarrollo de un proyecto o la identificación de posibles innovaciones, contandando con el apoyo total de la gerencia, puede ser muy beneficioso para la empresa.
  3. Identifique bien los proyectos. Uno de los grandes errores que se cometen es innovar por innovar, para cumplir un objetivo corporativo. Las innovaciones deben dar respuesta a una necesidad insatisfecha de los consumidores/ clientes o mejorar sustancialmente la forma en que estos satisfacen una necesidad. Es así como nos encontramos con supuestas innovaciones que simplemente son mejoras marginales sobre productos existentes en el mercado o con productos realmente diferentes, “innovadores”, pero que le exigen un mayor esfuerzo a los consumidores o un cambio radical de sus hábitos y costumbres que estos no están dispuestos a realizar.
  4. La innovación puede darse en distintos frentes. Se tiende a asociar el concepto solo con la oferta de nuevos productos o servicios, dejando de lado otro tipo de innovaciones: ¿Puedo cambiar la estructura de mi cadena de suministros?, ¿Puedo rediseñar procesos de forma distinta para ser más ágil a un menor costo?, ¿Cómo puedo mejorar la forma en que le llega mi producto al cliente? El hacernos este tipo de preguntas de forma continua puede ser un generador de ideas y posibles proyectos a desarrollar.

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